MUDITA

YOGA

DHYANA Y SAMADHI

Meditación y Supraconsciencia


Dhyana es el 7º anga y significa “meditación”, aunque en castellano la palabra más adecuada sería “contemplación”. No es una técnica diferente a Dharana, sino una fase más avanzada de ésta:

“Dhyana es el flujo ininterrumpido del contenido de la consciencia” (Yogasutras, III, 2).

Cuando la Concentración se vuelve continua, sin interrupciones, se está pasando a la Meditación. La consciencia (u observador) se mantiene en el objeto. En ambas hay dualidad sujeto-objeto, y en ambas hay una consciencia de fondo, un saber que se está practicando Concentración con interrupciones (Dharana) o sin interrupciones (Dhyana). Si continúa el proceso y la Concentración es más profunda:

“Ese estado se convierte en Samadhi cuando solamente aparece el objeto sin consciencia del sujeto” (III, 3).

O sea, se deja la dualidad, desaparece la consciencia que observa (o sujeto), desaparece el proceso de Concentración y solo queda el objeto. Aunque no es que desaparezca la consciencia que observa, porque ¿cómo puede ser observado algo si no hay una Consciencia o Presencia? Lo que ocurre es que se pierde la noción de “yo” observando, “yo” concentrándome… Y solo queda el objeto. Y este objeto se irá viendo más claro, más nítido, se “revelará” en su propia esencia… Se verá sin intermediarios…, sin un “yo personal” que perturbe el objeto, que interprete el objeto.

“Estos tres (dharana, dhyana y samadhi) juntos constituyen samyama” (III, 4).

Samyama es el Yoga Interno (Antaranga Yoga). Hasta aquí, o más bien, hasta el 8º y último anga, Samadhi, los pasos de Patanjali se pueden más o menos describir o entender (aunque ya sabemos que la verdadera Comprensión viene de la experiencia de ello). Porque hablar de lo más externo del Yoga (asana, pranayama, etc.) es más factible y da para mucho…, muchísimo…

Por eso el Hatha Yoga se ha extendido por el mundo con distintas formas, estilos, escuelas, variantes, métodos, explicaciones… Pero ¿quién puede hablar bien claro y mucho del Samadhi?

“El Tao (o Yoga) que puede ser expresado no es el verdadero Tao”. (Tao Te King)

Solo para tratar de él necesitaríamos todo un año de estudio, reflexión y práctica intensos. Y para entenderlo quizás solo un poco. Incluso el Samadhi es algo “externo” respecto a Nirbija Samadhi (III, 8) el último y más refinado Samadhi (porque hay varios estadios). Éste último es el Yoga, el final del Camino,

“el cese de la identificación con las fluctuaciones mentales” (I, 2).

El capítulo I se titula precisamente así: “Samadhi”. (Recuerdo que esta palabra no tiene el mismo significado en el Budismo.) La psicología clásica habla de tres estados de consciencia: consciente, subconsciente e inconsciente. El Yoga incluye el Supraconsciente, donde no es un paso que sigue a los anteriores, sino un… salto… El Samadhi final es la muerte de Lo que No Eres, la muerte de las apariencias (maya)…, y el encuentro con Lo que Eres. Por eso, cuando un verdadero Maestro fallece, se dice que ha entrado en Mahasamadhi. Hay experiencias de Samadhi en otras vías espirituales, con otros nombres. Por ej., está en las “moradas” de Santa Teresa, o en los “satori” del Budismo Zen, o en los “éxtasis” del sufismo, o las experiencias Kundalini, etc. Y no son simples rarezas, simples trances anecdóticos. Son experiencias que transforman, cuando “vuelves” no eres el mismo, traes sabiduría trascendente, paz y fortaleza interior. En Patanjali hay que ver siempre a Dhyana en el equipo “Samyama”, o sea, enlazado a Dharana y Samadhi. Por ello, no es fácil. Para entrar con seriedad en este equipo hay que tener en cuenta estas condiciones:

--estar bastante preparado, “maduro” (fruto de todo el Yoga externo, con todos los angas anteriores);

--tener una vida sencilla, con pocos estímulos y compromisos alejados de la Sadhana;

--y “retirarse” de vez en cuando, para profundizar (retiros, ejercicios espirituales, o como queramos llamarlos, es algo común a toda tradición espiritual; y a lo mejor para alguna persona el confinamiento puede haber sido un semiretiro).

Decíamos que la Meditación desde este Yoga Clásico no es fácil y por eso hoy se enfoca más desde la “atención” (y no tanto desde la Concentración). De forma que cuando se tiene un cierto logro en Dharana (como en las notas de la escuela, por lo menos un “bien”), entonces la atención se puede “desplegar”, expandirse. Esto lo solemos decir en Meditación Vipassana, donde se pasa de una atención exclusiva (Concentración) a una atención inclusiva (o “panorámica”, que incluye todo lo que me va sucediendo en este presente impermanente).

Una cosa más que repetimos a menudo al hablar de este tema es que la Meditación no es para “estar bien”, para estar ‘agustito’, para dar satisfacciones al ego, para tener sensaciones agradables… Es para Ver, para Ver más y más claro… y lentamente esa Visión Ecuánime irá aportando más Comprensión (ésta es una de las grandes palabras y objetivos del Yoga y de la Vida). Cualquier “problema” de este mundo Comprendido correctamente…, desaparece. Un síntoma de mayor Comprensión: más Paz.

La Meditación no es ninguna terapia (aunque hoy se “vende” mucho así)…, y, sin embargo, es lo más terapéutico del Yoga.

Ahora, para esta semana, la PROPUESTA es la PRÁCTICA DE MEDITACIÓN todos o casi todos los días. Quienes conocéis y practicáis Vipassana, simplemente seguir. Y en los demás casos, aconsejo la práctica de la Meditación de Anapana Sati o Kaya Sthairyam o Metta. O alternarlas.

(Creo que durante el confinamiento alguna persona ha dejado de hacer Yoga “en serie” y ha empezado a hacer Yoga “en serio”. Ojalá que sea en su propio beneficio y en beneficio de los demás.)

Realmente no sabemos…La Vida es un Misterio… Acercarse a Dhyana y Samadhi es acercarse al Misterio…

Om shanti

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