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YOGA

Introduciendo el segundo Anga: Niyama

Si consideras que los Yama son 5 y los Niyama son 5 se te revelará el número 10.

Si consideras que estas diez piezas del puzzle son definidas normalmente como ‘obligaciones’, ‘observancias’, ‘reglas’, ‘códigos correctos’, para una persona occidental (de cultura cristiana) que se acerca a los Yoga Sutra de Pantanjali todo eso podría sonar a los 10 Mandamientos bíblicos…

¡Nada más verdadero y a la vez falso!

El paralelismo es lógico y hasta rechinante para quien ha vivido la educación judeo-cristiana como una imposición.

Por esto, se hace imprescindible una pausa en nuestro camino hacia la comprensión del texto de Patanjali, de forma que podamos observar en qué modo hemos percibido el primer Anga y si hay que corregir el rumbo para orientarnos hacia un entendimiento más refinado.

No se trata de pura moralidad utilizada para ‘medir’ si somos buenas personas o ciudadanos obedientes, sino de un sistema de evolución y transformación personal, niveles de conciencia que se manifiestan en una escala vibratoria que va de lo más sutil a lo más burdo, y somos nosotros quienes decidimos en qué cota colocarnos, en qué frecuencia, aunque realmente se necesita un gran entrenamiento para no dejarse arrastrar por las vibraciones más densas y sintonizarnos con las más sutiles.

Y de ahí el trabajo simultáneo de Yama con Niyama, con los otros Anga hasta Pratyahara o incluso Dharana y por qué no Dhyana, además de todo el sistema yoguíco. Solo así podremos entenderlos en su completitud, de forma integral y no como compartimentos estancos o normas a las que se debe obedecer.

Ahora sí, aclarado lo anterior, podemos empezar con Niyama, que veremos detalladamente en las próximas semanas:

Shaucha: un cierto grado de purificación o limpieza.

Santhosa: cuando se está más puro a nivel físico y mental, es normal sentirse más satisfecho, más contento con lo que el presente nos presenta.

Tapas: si estás más satisfecho, es normal que no te compliques, que no ansíes lo que no está, que vivas en una mayor simplicidad.

Swadhyaya: cuando vives más simple y transparente, es más fácil verte, autoestudiarte, comprender quién eres ("todo lo que puedo perder no es...Lo Que Soy").

Ishwara Pranidhana: si comprendo quién soy (que no es un concepto, un conocimiento mental), si me vivo como esencia de ser una Ola..., entonces me puedo disolver en el Mar, "ser" el Mar, en un gesto de entrega y Plena Aceptación.


Juntos, Yama y Niyama, abarcan muchas facetas de nuestra vida como seres humanos y representan el inicio de cambios más profundos, nos ayudan a conocer nuestros patrones mentales y nos entrenan a la aceptación de lo que somos, con mucha paciencia y compasión, para podernos perdonar si los aplicamos de forma parcial. Esto nos aportará un sentimiento de mayor PAZ.


Om Shanti

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