El “ASHTANGA YOGA” de PATANJALI
- Dharma José Blázquez

- 17 may
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Los ocho (asta) miembros (anga) del Yoga suponen la columna vertebral del Raja Yoga Clásico, el de Patanjali, un sistema de meditación o, más bien, un tratado de Ciencia Espiritual en su más alto grado. Cuando decimos “Raja Yoga Clásico” nos estamos refiriendo a este sistema que recoge impecablemente Patanjali, porque hay otros sistemas de meditación “no clásicos”.

No está clara la época en que vivió Patanjali, quizás sobre el s. III a. C. En su texto de los Yogasutras se recoge por escrito una tradición oral que viene de tiempos antiguos y que se memorizaba recitándolo o cantándolo. Con Patanjali el Yoga se incluye como uno de los seis sistemas filosóficos ortodoxos (dharsanas) de Liberacion del Ser Humano, seis formas de Ver la Realidad.
Aunque es un texto profundo, contiene sutras (aforismos) que inspiran e indican la dirección de todo el Yoga. De hecho, en los dos textos principales del Hatha Yoga se dice al inicio que se va a enseñar esta disciplina para “alcanzar el más sublime Raja Yoga”. O sea, que el Hatha Yoga (asanas, respiración, pranayama, etc.) supone una preparación para este Yoga Superior. Y por otra parte, hay tres “miembros” de Ashtanga Yoga que conectan con las prácticas del Hatha Yoga.
Pero en este breve comentario nos centramos en los sutras del 2º capítulo donde se expone estos ocho miembros o pasos del Yoga. Y así empezamos con el primer anga:
I.- YAMA Se trata de cinco aspectos de armonía con la sociedad, con el exterior. Son abstinencias. Junto con los Niyama (el 2º miembro) equivalen a los Sîla del Noble Óctuple Sendero (Budismo) o a los Diez Mandamientos del Cristianismo, aunque no son iguales. Además aquí no se tratan de obligaciones a “ciegas”, sino de la Comprensión de estos principios éticos, que irán haciéndose más claros y revelándose sus consecuencias con la “maduración” interior . Empecemos:
1º AHIMSA (no violencia). Se trata de un actitud de no dañar, no herir, no matar (personas, animales, naturaleza, etc.). Y hay que reconocer que, mientras no Despertemos, todos dañamos de alguna u otra forma: violencia física, o verbal, crítica malsana, pensamientos negativos hacia el otro, engaño, etc. Pero una vida más consciente, y una práctica yóguica más profunda, nos acercarán hacia ello.
Como dice Satyananda, Ahimsa es Amor. Porque si creemos no ser violentos pero no amamos, es porque el gen de la hostilidad está dentro, aún no somos Libres de él.
Si la Vida es Una, cualquier violencia hacia algo o alguien es violencia contra uno mismo.
Lo que marca las consecuencias kármicas de la violencia es la intención. Si hay intención o no de dañar. Por ello, tener más Consciencia implicará ver más claras nuestras intenciones; o sea, más Consciencia=más Responsabilidad.
Dice Patanjali que “al estar firmemente establecido en Ahimsa, desaparece la hostilidad alrededor” (Yogasutras, II, 35). Es un “poder mágnético” que se extiende al entorno.
¿Qué emites, hostilidad o amabilidad?
2º SATYA (veracidad). Significa ser sinceros, decir la verdad. Pero como no sabemos cuál es la Verdad, decir al menos nuestra propia verdad (con minúsculas), nuestra propia autenticidad.
La atención a nuestras palabras o cualquier otra forma de comunicación que adoptemos nos hará ver más claramente si exageramos, o si mentimos por descuido, o para obtener algún beneficio, o para autoengrandecernos, o para herir, etc. (La atención, el desarrollo de la consciencia es necesario para cualquiera de estos aspectos éticos, porque con una mente tan confusa, y caótica, y atiborrada, no es nada fácil ser auténticos y sinceros).
Es posible que a veces digamos la verdad sobre otra persona con la intención de dañarla, pero esto iría en contra del principio de Ahimsa (que por algo está en primer lugar). O puede que digamos la verdad y causemos algún daño sin intención (cuando mejora nuestra atención, vemos con más claridad nuestras intenciones). O podemos decir la verdad, por ejemplo a un hijo, sabiendo que le molestará, pero con la intención de “abrirle los ojos” a algún aspecto de la vida. También puede que tengamos que decir alguna vez una “mentira piadosa”.
Por otra parte, una mentira suele necesitar otras mentiras para sostener sostenerse, lo cual es entrar en una maraña de confusión e irrealidad.
La cúspide del Yoga, o el Nirvana, o la Realización del Ser Humano tiene tres aspectos Sat-Chid-Ananda (Verdad-Consciencia Felicidad). Sat significar Ser, también Existencia, y también Verdad. Por ello, ahondar en la sinceridad es acercarse a uno de estos tres aspectos.
Por último, dice Patanjali que “cuando se está establecido plenamente en la Veracidad, los frutos dependen solamente de su acción” (II, 36). Cuando esta virtud es Plena en una persona, su mente se vuelve como un espejo que refleja la Verdad y habla desde Ella. Es decir, la Palabra de un Sabio “va a misa”, mientras que las palabras de un necio “caen en saco roto”.
3º ASTEYA (no robar o no hurtar). Se trata de abstenerse de toda forma de apropiarse de lo ajeno. Y aquí el sentido es mucho más amplio que en el Código Penal, en primer lugar, porque la razón fundamental de evitar el hurto no es porque me condenen, sino porque entiendo que es una semilla kármica que tarde o temprano dará frutos (insatisfacción, malestar, probablemente seré objeto de robo, etc.). Y, en segundo lugar, porque podré realizar algunas acciones, como llevarme la toalla de un hotel, no penalizadas, pero a partir de ellas empieza la pérdida de honradez.
Asteya incluye la apropiación indebida de bienes no sólo materiales, sino también intelectuales; o aceptar privilegios que no nos corresponden; o robar el tiempo de otros (cuando otra persona hace lo que me corresponde a mí, o cuando llego habitualmente tarde).
La virtud opuesta: en vez de coger lo que no es tuyo, dar (dana), o sea, la generosidad. En realidad, sólo poseemos aquello que damos, dice un yogui (Soma); es decir, lo que no puedo dar, me posee a mí.
Y dice Patanjali: “Al estar firmemente establecido en la honradez (asteya), las riquezas se presentan por sí solas” (II., 37). Por intuición o clarividencia, dicha persona se da cuenta de los tesoros ocultos en la tierra (agua, oro, etc.) y en las personas. O, de otro modo, cuando no se está con el ansia de enriquecerse a costa de los demás…, las riquezas aparecen.
4º BRAHMACHARYA (uso armonioso de la energía sexual). Esta es la abstención más controvertida hoy día, con las interpretaciones más diversas (muy moralistas o muy “permisivas”). Quizás porque si se generaliza y se saca de contexto, “chirríe”. Si uno imagina que este Sendero es muy profundo y escrito para yoguis plenamente involucrados en el Yoga, entonces tiene sentido la interpretación de abstinencia sexual, pero siempre sin represión, sino como canalización de esta energía hacia chakras superiores (hay prácticas del Hatha Yoga que tienen que ver con esto).
Pero para la mayoría de practicantes, el sentido es de regular la energía sexual, de no obsesionarse con el sexo (y hoy día lo que nos rodea suele estimular esta obsesión). Además de que la mayoría vivimos en sociedad, en pareja, etc. Entre la represión (2º chakra bloqueado) y la obsesión (2º chakra “acelerado”) hay un punto medio, donde se disfruta de la sexualidad cuando llega el momento y… “a otra cosa, mariposa”.
Por otra parte, esta regulación armoniosa se puede extender a cualquier goce sensual: disfrutar de cualquier objeto de los sentidos (visiones, olores, sabores, sonidos, etc.), con moderación, sin apego.
Hay tres formas de ver la sexualidad:
En primer lugar, como procreación, donde no es algo individual, sino el instinto de conservación de la especie que la Naturaleza ha dejado instalado en nosotros (1º chakra).
En segundo lugar, como placer (2º chakra), que, como decíamos arriba, puede vivirse como algo natural (sin apego ni represión).
Y en tercer lugar, como trascendencia de lo natural, o sea, convirtiéndolo en sobrenatural, donde la energía sexual es devuelta al origen (el chakra Bindu, en la coronilla). Aquí el sexo simplemente desaparece, se “vive una vida divina” (que es lo que significa Brahmacharya).
Por último, dice Patanjali que “al estar firmemente establecido en Brahmacharya, se obtiene virya” (II., 38). Virya es energía, vigor, coraje. Con ello. como dice Satyananda, desaparece el miedo a la muerte (o sea, el despertar del 2º chakra).
5º APARIGRAHA (no acumular, no codiciar). Todos los Yama y Niyama se relacionan entre sí, se influyen y se refuerzan. Por ejemplo, este no codiciar implica estar más satisfecho con lo que se tiene (Santosha) y, por tanto, vivir una vida más simple y sencilla.
Y es que si se acumula mucho, seguramente se necesitará esfuerzo, energía y dinero para conseguirlo. Luego, para conservarlo, lo que quizás cause preocupaciones y miedo a perderlo.
Y, más tarde, puede venir el dolor de perderlo (porque todo es efímero).
Se trata de vivir más con lo esencial y menos con lo superfluo. Pero ¿qué es para ti lo esencial y qué es lo superfluo?
Aquí es imprescindible señalar que, aunque al acumular más siempre habrá más peligro de caer en las redes de la posesión, no significa que tenga que ser así. Porque hay personas muy austeras que se apegan mucho a lo poco que tienen y personas con mucha riqueza que están muy “sueltas”, muy libres de sus posesiones. Y es que se trata de si hay esclavitud o no con lo acumulado, si hay o no apego.
Claro que el consumo ostentoso se aleja de la actitud de Aparigraha.
Dice Patanjali: “Al estar firmemente establecido en Aparigraha, nace el conocimiento del cómo y el por qué de esta existencia (o nacimiento)” (II., 39). Parece extraño que se dé este resultado. Pero se puede intuir que la ausencia de codicia afloja la identificación con nuestro cuerpo y nuestras posesiones, es decir, se afloja la identificación con nuestra personalidad (ego). Con ello, nos establecemos más en las capas o cuerpos superiores que rodean a nuestro Ser, que son las que contienen los registros de experiencias y nacimientos anteriores.
Ommm Shantiii




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