SOBRE LA MEDITACIÓN (XII): los miedos... infiltrándose en la práctica.
- Dharma José Blázquez

- 15 feb
- 2 Min. de lectura
Nos sentamos…, ajustamos la espalda…, se realiza un breve repaso al cuerpo… y luego se establece la atención, por ejemplo, en la respiración… Sucede que la atención se va de la respiración, se toma nota y se vuelve a ella.. Quizás más tarde se vuelve a ir varias o muchas veces… y de nuevo se regresa… Pero en la “bodega” de esta práctica están empujando, presionando los miedos.
Quizás en el fondo nos dispersamos para, inconscientemente, entretenernos y distraernos de algún miedo que asoma la cabeza.

O también es el miedo el que me aleja del objeto de atención, el que me empuja desde la “bodega” y me descentra. También es posible que algunas personas se “agarren” tensamente, por ejemplo a la respiración (y más aún si se estuviese mucho tiempo contándolas), como a un madero, para no caer en manos de la corriente abrumadora de los miedos. O buscamos inconscientemente el sueño o el quedarnos “en babia”…, como un refugio acogedor frente a los nítidos miedos.
O puede que se tenga la ilusión de estar con una atención ecuánime, imparcial, cuando en realidad no se quiere mirar ni a la derecha ni a la izquierda, ni arriba ni abajo…, para no reparar en ellos. No es la “santa indiferencia”, como se llama a veces a esta atención ecuánime, sino la “indiferencia defensiva”…, como una fortaleza que construimos sutilmente para defendernos del enemigo (el miedo).
Por eso, al iniciar una meditación, está muy bien preguntarse antes: ¿a qué tengo miedo?…, ¿al dolor de rodilla o de espalda?…, ¿a qué me venga constantemente un “problema” que me ha surgido, por ejemplo ayer?…, ¿a centrarme demasiado y “perder el control”?…, ¿a que me aparezca la ansiedad?.., ¿a que se me duerma una pierna?…, ¿a que haga mucho calor o mucho frío?…, ¿a tener gases y estar a disgusto?…, ¿a que se enfoque la práctica en la muerte y me dé angustia?…, ¿a estar espeso o confusa y no “ver” nada?…, ¿en realidad, tengo miedo de mirarme?…, ¿tengo miedo al miedo?… ….
La raíz de todos los miedos está en ahamkara, término sánscrito que significa la individualidad, el ego, la identificación con la personalidad (cuerpo-mente). Y resulta que la persona, el ego, pretende meditar para salir del ego…, o sea, para “saltar” sobre sí mismo.
Y como ego y miedo son sinónimos (no existe uno sin el otro), la Plena Meditación implica una Liberación o Trascendencia de ambos. Por ello, el miedo-ego utiliza todas sus artimañas para sabotearla.
Así, lo mejor es encender la Luz de la Atención en nuestra casa y alumbrar todos los rincones, la bodega y el desván. Para que todos los miedos alumbrados formen parte del pack de la Meditación…
...Y podamos sentarnos cerca de la chimenea, junto a estos animales de compañía (a veces más, a veces menos)… … ...mientras meditamos… …
José (Dharma)




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