ASTHANGA YOGA de Patanjali 5: PRATYAHARA
- Dharma José Blázquez

- 9 ago
- 3 min de lectura
PRATYAHARA es recogimiento o desconexión de los estímulos sensoriales.
Todos los miembros o “angas” de Patanjali constituyen una estructura, se interrelacionan y cuando uno se perfecciona los demás son afectados. Pero los Yama y Niyama ayudan sobre todo a disminuir o cesar las perturbaciones emocionales; con el Asana, disminuyen las perturbaciones físicas; con el Pranayama, las energéticas… Y ahora, con Pratyahara, se trata de que desaparezcan o disminuyan las perturbaciones sensoriales.
Prayahara es situarse “entre Pinto y Valdemoro”, en la penumbra, entre el consciente y subconsciente (ondas cerebrales Alfa), entre las verbenas sensoriales y el monasterio… Es un bardo, un tránsito: dejas la calle y entras en casa, en el hall…, antes de penetrar en estancias más profundas de tu casa, de tu Ser. Lo que mucha gente llama Meditación no ha sido más que Pratyahara (y bastante es en muchos casos), ha sido recogimiento, se ha desconectado” del exterior.
Por otra parte, Pratyahara supone también la transición del Yoga externo (todo lo anterior: Yama, Niyama, Asana y Pranayama) al Yoga interno (concentración, etc.).
Este 5º anga es muy importante (así lo indica Sivananda), porque si uno no aprende a desconectar, no podrá interiorizarse, ni relajarse, ni concentrarse.
Aunque no signifique “atención”, ésta es la palabra que mejor define lo que produce Pratyahara, es decir, la capacidad de mover la atención a donde uno quiera. Como las distintas aplicaciones y herramientas de un móvil, hay distintos estímulos o llamadas a los órganos de los sentidos (olfato, vista, oído, etc.)… Pero ¿eres tú el dueño?..., ¿decides realmente fijar la atención en lo que te interesa?…, ¿eres tú el conductor del aparato o de los “caballos sensoriales”?…, ¿o la atención es “arrastrada” por los estímulos?…
Dice Patanjali: “Pratyahara es desconectar los sentidos de sus respectivos objetos para que funcionen de acuerdo a la mente” (II, 54).

Los sentidos (olfato, gusto, vista, tacto y oído) tiene sus órganos respectivos (se llaman gñanendriyas: nariz, lengua, ojos, piel y oído), los cuales son instrumentos que en su momento desarrolló la mente para relacionarse con el exterior.
Entonces, cuando se requiere esa relación, se utilizan esos instrumentos (además de los órganos de acción o karmendiyas: ano, genitales, pies, manos y cuerdas vocales).
Como una tortuga que saca la cabeza y las patas. Y cuando no se necesita, se recogen los instrumentos y la atención se dirige hacia adentro (como la tortuga que recoge patas y cabeza en el caparazón).
Y además los sentidos descansan cuando no son utilizados.
Con lo que se van refinando, sutilizando, vamos siendo más sensibles a los alimentos sensoriales que ingerimos (visuales, auditivos, táctiles, etc.).
Existen algunas prácticas del Hatha Yoga relacionadas con Pratyahara, como Yoni Mudra, donde se tapan con las manos los oídos, los ojos, la nariz (dejando que respire, cuando toque) y la boca. Pero, en un sentido amplio, muchísimas prácticas pueden tener el aroma de Pratyahara cuando nos “recogemos” y mantenemos la atención en objeto conveniente… Y aunque los órganos de los sentidos estén ahí, abiertos, la atención no está en ellos (hacia ahí no va la energía).
Por ejemplo, en una relajación, si uno se “mete” bien en ella, puede haber en el ambiente olores, sonidos, etc. Pero al estar en ella, ese ambiente sensorial queda en segundo plano, o pasa desapercibido. Claro que si uno se duerme, también hay desconexión sensorial, pero ya no es Pratyahara, ya no hay atención, lucidez.
Otro ejemplo de Pratyahara cotidiano semiinconsciente es cuando no nos enteramos del ambiente externo porque estamos leyendo un libro muy interesante. Claro que esto no está dentro del contexto y propósito del Raja Yoga.
La relajación es un buen ejemplo de Prathyahara. Por ello, decimos a veces en las clases que es una práctica de las más importantes y de las menos fáciles. Porque en ese relaxxx profundo…, atenta…, relajadamente atenta…, estás en el tránsito del Hatha Yoga al Raja Yoga. Y aunque la relajación no es meditación, si esta relajación es muy profunda… y lúcida…, has cruzado el umbral y te has deslizado hacia ella…
Pero quizás el Yoga Nidra sea el ejemplo más claro de Pratyahara. De hecho, empieza aquí y, según sea el Yoga Nidra, se puede una ir deslizando hacia ámbitos más meditativos.
“Entonces se logra el máximo dominio sobre los sentidos” (II., 55). Porque te has convertido en el amo, en el conductor de la carroza que lleva bien las riendas de los “caballos sensoriales”.
Un apunte importante es que esta interpretación más general de aislarse de los estímulos externos supone un primer nivel. Porque un segundo nivel implica desconectarse también de los estímulos internos (pensamientos, deseos, recuerdos, imágenes, etc). Pueden cesar o pueden seguir ahí, pero en segundo plano, sin que la atención se “pierda” en ellos.
“Si has bajado las persianas sensoriales
y has abierto las ventanas interiores,
si llaman a la puerta y lo oyes,
mas no escuchas,
ya estás más cerca...”
José (Dharma)




Comentarios