ASTHANGA YOGA de Patanjali 6: DHARANA

DHARANA es concentración.
Si Pratyahara implicaba una “atención recogida”, una desconexión de los estímulos externos e internos, ahora se trata de establecer esa atención en un único objeto.
Aquí entramos en el Yoga interno (Antaranga Yoga). Todos los miembros anteriores (Yama, Niyama, Asana, Pranayama y Pratyahara) forman el Yoga externo (Bahiranga Yoga).
Si hubiese que señalar una palabra clave que defina el sistema expresado por Patanjali, ésta sería “Dharana”. Porque los pasos siguientes son una profundización en la Concentración. Y los anteriores, una preparación (porque se necesitará una disminución, al menos, de las perturbaciones emocionales-relacionales, físicas, energéticas y sensoriales).
Con Dharana se entra en el 3º capítulo de los Yogasutras, el de los poderes (“vibhuti”). La concentración implica el control de la mente, el amansar y centrar a este “mono loco, borracho y picado por un escorpión”. Podemos elucubrar, leer sobre este tema, pero realmente pocas personas saben la fuente de poder, de tranquilidad y también de “placer superior” que supone una mente concentrada.
“Dharana es atar la atención mental a un solo sitio u objeto” (III, 1).
Cuando los rayos de la atención se focalizan en un objeto, esto es Concentración. Y es algo poderoso, como los rayos solares que al converger en una lupa, pueden hacer arder un objeto. O como los arroyos y los ríos que se concentran en un embalse, y, al abrir las compuertas, provocan una enorme energía. La mente inestable, dispersa y caótica hace muchos agujeros pequeños aquí y allá, pero no encuentra agua; mientras que una mente concentrada profundiza en un sólo agujero y llega al manantial.
Por otra parte, es bueno recordar que aquello sobre lo que se pone la atención-concentración…, crece en nosotros. (¿Qué quieres hacer crecer?, ¿en qué te enfocas?)
En Dharana hay dualidad: el sujeto que observa y el objeto observado; o Purusha (el Ser o Atmán) y Prakritti (todo lo que se manifiesta y cambia); o Shiva (consciencia) y Sakti (energía).
Fortalecer la atención implica fortalecer la consciencia-testigo (o sakshi=atención ecuánime), que es una función mental que trasciende el ego y nos acerca al Ser. Al concentrarnos, nos dividimos, nos separamos para encender la Luz del Testigo… Y con ello, al mismo tiempo, podemos ver con más claridad el objeto observado.

El objeto de concentración puede ser físico, por ej., en el entrecejo, en la punta de la nariz, en la respiración, etc. O sensorial, donde se utiliza un sentido, como en tratak (concentración visual en la llama de una vela). O mental, con la repetición de un mantra, o la visualización de un chakra, o el enfoque en un sutra o máxima de sabiduría. O en el análisis de un tema sobre el que se reflexiona (sin salirse de él) desde todos los ángulos: por ej., sobre la impermanencia de todo, o sobre la Bondad, o sobre la muerte.
También el objeto de concentración puede ser más burdo (como alguno de los ejemplos antes citados) o más sutil (como podría ser la idea más abstracta, sin un objeto, de Belleza). Lo normal es que la concentración en algo muy sutil venga más tarde, cuando se tenga bastante experiencia.
Por otra parte, cuando mejora la concentración en un objeto, aunque sea muy burdo (como el propio cuerpo), es normal que a éste se le vaya “viendo” mejor, con más claridad y detalle… O sea, vaya apareciendo lo sutil…, se vaya “revelando”.
Pero lo sutil en cualquier objeto de concentración o de la vida, no depende fundamentalmente del objeto o de la vida…: depende de la Luz de la Atención.
La Concentración tiene diversos grados o niveles. Al principio, o incluso durante bastante tiempo, lo normal en la mayoría de practicantes es que haya bastantes interrupciones o distracciones, donde se pierde el objeto de concentración…, se recupera…, se pierde…, se vuelve… Luego, poco a poco, las pérdidas son menos y también duran menos tiempo. Más adelante, será una concentración sin interrupciones (o casi), pero donde puede ocurrir que el objeto no esté muy claro, la atención sea “borrosa” porque “de fondo” hay un murmullo sensorial y/o mental…
Se va ganando claridad, capacidad de focalización, aceptación de esos murmullos…, y, sin darte cuenta, te fusionas con el objeto… Has entrado en Dhyana (meditación).
Y es que cuando la concentración es plena y sin interrupciones (lo cual no es fácil)…, se desliza uno hacia la meditación. De hecho, son miembros del mismo “equipo Sanyama”: Concentración-Meditación-Supraconsciencia.
Patanjali sólo dedica un sutra para definir Dharana, porque casi todos los sutras del cap. 3º señalan lo que ocurre al practicar Sanyama sobre un objeto. Un ejemplo:
“El conocimiento de la organización del cuerpo se obtiene al practicar sanyama en el centro del ombligo” (III, 30)
No importa que todo esto parezca muy lejano y elevado. Un Camino se recorre dando hoy un paso. Mañana otro… La atención en el paso de hoy… La intención en el objetivo del Camino: el Despertar, la Liberación de toda atadura.
(Soy consciente que la mayoría de los practicantes están en el Hatha Yoga: unas cuantas posturas, un poco de relajación y ya está... Pero mi deber es indicar algo que va más allá, quizás para unas cuantas personas más interesadas, pero quizás también para otras sea una semilla que más adelante germine.)
En Dharana hay más esfuerzo al principio y menos después. Con la práctica uno va aprendiendo a concentrarse de forma más relajada. Y, por otra parte, en la Concentración siempre hay consciencia en la acción de concentrarse; si por ej., me concentro en observar la respiración y “sé” que estoy concentrado en la respiración.
En el Budismo hay dos meditaciones básicas: meditación de Concentración (o Samatha) y de Visión Cabal (o Vipassana). La primera prepara y es indispensable para la segunda. Dharana es lo mismo que Samatha: meditación de concentración o de tranquilidad mental (sí, todo lo que centra da como resultado “calma”). Pero el nivel de Concentración que se requiere en el Yoga Clásico es más alto que el requerido para Vipassana.
Si deseas probar o incorporar este aspecto de Concentración, puedes practicar Anapana Sati (observar la respiración en las fosas nasales), como hemos hecho en las clases estas dos semanas. Puedes hacerlo después de practicar algo de Hatha Yoga. O simplemente, realizar algunos movimientos preparatorios (por ej., medio saludo al sol, o mariposa, etc.) y
luego 10-15 min. de Anapana Sati.
José (Dharma)




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